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Paco Vivo, Autorretrato con compañía. 2011 |
Estamos viendo como el modo de mostrar la obra de arte está cambiando. Gran parte de obras de arte se ven por internet. La gran mayoría de las fotografías artísticas que podemos ver en internet son digitales, es decir, son producidas con el mismo medio por el que se ven, con el que funcionan nuestros ordenadores. En dos pantallas diferentes la imagen no cambia sustancialmente salvo en definición y calibración de color. Incluso en el momento de creación de una fotografía digital, a pesar de poder ampliar la imagen para ver los detalles, el conjunto para relacionar elementos y colores se trabaja de forma reducida ya que no logramos verlo más grande que la propia pantalla. Las posibles resoluciones de trabajo de un equipo dependen de la calidad del monitor y la tarjeta gráfica del ordenador. En cuanto a la resolución lo normal es que tengamos 1024px de ancho por 768px de alto (21”) o 1280 x 960px y parece ser que pronto podremos adquirir una pantalla de 2048px por 1536px.
Posiblemente ciertos artistas con recursos puedan trabajar
con mayores medios. Yo no dispongo de ellos y que una de mis fotografías se vea
en una pantalla ligeramente diferente a la mía no me parece que pueda
distorsionar absolutamente la obra.
Ciertamente, al crear una imagen en mi ordenador he podido contrastar
sus cualidades más pormenorizadamente, pero la imagen que tú ves por internet
guarda una relación lo bastante fiable como para que la puedas disfrutar.
Es probable que pase mis fotografías a papel con un tamaño
adecuado a sus características, pero es otro paso más. Desde luego, no estaría
mal poder ver estas obras sobre papel en directo, pero si seguimos por este
camino, llegaremos a le excelencia de la copia única y de ahí al tema del
comercio. A pesar de todo, no debemos olvidar que fueron creadas en una
pantalla con colores luz y un tamaño determinado, por lo que no hay que
desestimar que puedan visualizarse de la misma manera como obra definitiva.
En conclusión, creo que aún siendo importantes las
diferencias de matices que tú puedas observar en tu monitor con respecto al mío
o con la fotografía impresa en papel, no lo son tanto como para romper el
proceso de comunicación.